EL CAMINO DE LA
SANTIDAD
Habla a toda la congregación de los hijos de
Israel, y diles: Santos seréis, por que santo soy yo Jehová vuestro
Dios. Levítico 19:2. Cuando una persona nace de nuevo lo primero que sucede es
que recibe vida eterna y santidad, por que Cristo entra a vivir en su corazón,
la Biblia aclara que sin santidad nadie verá al Señor, Hebreos 12:14. Entonces el
creyente abandona todos sus antiguos pecados, por que ha entendido lo que es el
arrepentimiento, e inmediatamente es una nueva criatura como dice
en 2 de Corintio 5:17, este verdadero nuevo creyente entra a estar cerca de Dios
y entiende que Dios es santo por lo tanto él también busca la santidad, el
nuevo creyente corta con todos aquellos pecados que son de muerte y deja de
practicar los de más pecados, (para los que no saben el pecado de muerte es
mencionado en 1 de Juan 5:16). El nuevo creyente entonces descubre que
aunque ha abandonado los pecados sigue siendo imperfecto, por lo tanto debe
perfeccionar esa santidad como manda la Biblia en 2 de
Corintios 7:1 Así que amados puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de
toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el
temor de Dios. Está claro que la santidad que nos fue dada una vez debe ser
perfeccionada, o es decir nosotros debemos cambiar cada día más, pero cuidado
por que por hay anda una teología barata que dice que el creyente se convierte
poco a poco, dando a entender que cada vez adulterará menos, se embriagará
menos, robará menos, etc., lo cual es una locura y argumentan que están en el
proceso, ¿Pero a cuantos de los que creen esto los cogerá el día del
arrebatamiento? No mis amados la conversión no es un proceso y el abandonar
esos pecados tampoco es un proceso, la Biblia no dice eso en ninguna parte,
cuando Jesús trató con el pecado de la mujer adultera le dijo:… Ni yo te
condeno vete y no peques más. Juan 8: 11.
Vemos que la orden de Jesús es no pecar más, él no le dijo vete y no
peques mucho, no y no, él le dijo vete y no peques más y esta orden por parte
de Dios es la misma para todos nosotros. El camino de la vida cristiana es un
camino de santidad, es un camino de justicia, es un camino de luz y no de
pecado y tinieblas, muchos han perdido su primer amor hacia Dios por el pecado
que los ha alcanzado, por eso no tienen el gozo de la salvación, no tienen la
paz de Dios, seguid la paz con todos y la santidad sin la cual nadie
verá al Señor Hebreos 12:14. Cuando suene la final trompeta los que estén en
santidad serán arrebatados en un abrir y cerrar de ojos, pero los que estén
viviendo en el pecado y justificándose así mismos con el cuento de que están en
el proceso, se quedarán en esta tierra lamentando su desgracia, ellos creen que
confesando palabras de victoria se van a salvar, ellos no saben que sus hechos
los condenarán. No os engañéis Dios no puede ser burlado: pues
todo lo que el hombre sembrare eso también segará. Gálatas 6:7. La orden de Dios
es vivir en santidad y apartarse del pecado, cuando Dios ofrece su perdón es
para que no continuemos en el pecado 1 de Juan 2: 1 dice: Hijitos
míos estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo. Nuevamente la
orden de Dios es no pecar, pero parece que muchos en este último tiempo siguen
empecinados en el pecado y alegan argumentos como: “ es que todos somos
pecadores”, “ es que nadie es perfecto”, “ es que estamos en el proceso, y
mantienen toda clase de pecados en sus vidas y dando malos testimonios, ellos no saben que Dios habita
en la altura y la santidad, ellos no saben que en el cielo no entrará ninguna
cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están
inscritos en el libro de la vida del cordero. Apocalipsis 21:27. Es fácil orar,
es fácil leer la Biblia, es fácil alabar a Dios pero cuan difícil es para
algunos andar en santidad. Sino como aquel que os llamó es santo, sed
también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; por que escrito está:
Sed santos, por que yo soy santo. 1 de Pedro 1: 15 y 16. El verdadero
creyente va camino a la nueva Jerusalén, va camino al que está sentado en el
trono ,el cual es santo y bendito por los siglos, por lo tanto perfeccionemos
la santidad y no retrocedamos, miremos que estamos en los últimos tiempos,
miremos que el Señor está cerca, él está a las puertas, Él
viene pronto, Maranata.
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